Juan Conill

Desde que en 1989 comenzara mis estudios de música en la Unión Musical “Santa Cecilia” de Benicàssim, han sido muchas y diversas las experiencias que con la música he logrado vivir.

 Mi trabajo como músico se ha ido definiendo hacia diferentes ámbitos de la interpretación, todo ello siempre alrededor del hecho de ser Profesor Superior de Trombón por el Conservatorio Superior «Salvador Seguí» de Castellón. He colaborado en diferentes orquestas y bandas tanto académicas (Conservatorio, Jóvenes Orquestas, Banda de la FSMCV,…) como profesionales (Orquesta Sinfónica de Castellón, Supramúsica…). 

Otro camino que he explorado es el de la dirección de Bandas desde juveniles amateurs hasta sinfónicas profesionales, así como la creación de diferentes formaciones camerísticas tanto en el ámbito de la música clásica como popular. Así, además de liderar la Colla de Dolçainers i Tabaleters «El Trull» de Vila-real, grupo de teatro y música La Quinta Dolçainera, he creado el Quinteto de Metales V-Brass, el grupo de cámara Vents a Tempo o la Banda Sinfónica profesional La Simfònica de Llevant.

En el ámbito de la gestión y producción he trabajado como asesor musical de realización del Concurso Internacional de Piano “Premio Iturbi” de Valencia, organizado por la Diputación de Valencia, y convirtiéndome en el primer asesor musical de realización de dicho Certamen. Trabajé con el realizador Carlos Castro y con la directora de producción Gracia Navarro.

Desde hace once años soy el Director Titular de la Associació Musical Santa Cecilia de Albocàsser, formación con la he logrado diferentes premios como el Segundo Premio en el 27 Certamen de Música de Moros y Cristianos de Elda en 2012, el Segundo Premio de la Sección Tercera en el 39 Certamen Provincial de Bandas de la Diputación de Castellón en 2016 y el Primer Premio de la Sección Tercera en el 42 Certamen Provincial de Bandas de la Diputación de Castellón, así como el Premio a mejor interpretación de obra de Compositor Valenciano en 2019.

En mayo de 2017 soy contratado como asesor musical de realización del Certamen Provincial de Bandas de Valencia, trabajando con el realizador Carlos Castro y con la directora de producción Gracia Navarro. Actualmente sigo ostentando este cargo y realizando las labores de asesor musical de realización cada año durante la realización en directo del Certamen Provincial.

La formación es esencial en mi día a día como músico. En este camino he tenido el privilegio de recibir clases de maestros como José Rafael Pascual Vilaplana, Salvador Sebastià o Francisco Melero.

JUAN F. BALLESTEROS

A LOS

AÑOS

7

A los 7 años, mis padres, sin ninguna formación ni bagaje musical tuvieron la intuición, el deseo, la inercia de llevarme a tomar clases de música. Por mi parte, tuve la fortuna de recibir este regalo que me ha acompañado y me acompañará el resto de mi vida.

Cuando vuelvo a casa, suelo pasar por la antigua escuela de música del pueblo (ahora remodelada) y me veo con mi libro verde de solfeo, vuelvo a evocar los olores de aquellas viejas aulas como algo exquisito y deseo que los niños que ahora asisten a clase puedan disfrutar lo que yo he disfrutado con este oficio.

A LOS

7

AÑOS

A los 7 años, mis padres, sin ninguna formación ni bagaje musical tuvieron la intuición, el deseo, la inercia de llevarme a tomar clases de música. Por mi parte, tuve la fortuna de recibir este regalo que me ha acompañado y me acompañará el resto de mi vida.

Cuando vuelvo a casa, suelo pasar por la antigua escuela de música del pueblo (ahora remodelada) y me veo con mi libro verde de solfeo, vuelvo a evocar los olores de aquellas viejas aulas como algo exquisito y deseo que los niños que ahora asisten a clase puedan disfrutar lo que yo he disfrutado con este oficio.

A los 14 años, después de unos años declinando mis preferencias hacia el deporte, decidí seguir el camino de la música para afianzar mi decisión de continuar con el piano.

Durante la adolescencia no es fácil de cara al entorno dedicarse a una actividad que conlleva la belleza y los sentimientos como principal argumento a la hora de mostrarse. Cuando todos se dejan llevar por la corriente, remar en contra tiene un precio que, obviamente, estoy orgulloso de haber pagado: mi libertad.

14

A LOS

AÑOS

A LOS

14

AÑOS

A los 14 años, después de unos años declinando mis preferencias hacia el deporte, decidí seguir el camino de la música para afianzar mi decisión de continuar con el piano.

Durante la adolescencia no es fácil de cara al entorno dedicarse un actividad que conlleva la belleza y los sentimientos como principal argumento a la hora de mostrarse. Cuando todos se dejan llevar por la corriente, remar en contra tiene un precio que, obviamente, estoy orgulloso de haber pagado: mi libertad.

A LOS

AÑOS

21

A los 21, ya con mis estudios musicales avanzados, decidí dedicarme a lo que realmente se ha convertido en mi pasión: la dirección de coros y orquesta.

Un veinteañero que habla de Bach, de Wagner, de Schoenberg, de Boulez es, cuanto menos, sospechoso. Así que experimenté otros campos que, sin duda, me han servido para lo que ya forman parte del pasado: toqué en un grupo de rock & roll, creé un grupo de new age (el estilo de moda entre los pianistas en los 90) y toqué jazz en algún club. Todas, experiencias impagables.

A LOS

21

AÑOS

A los 21, ya con mis estudios musicales avanzados, decidí dedicarme a lo que realmente se ha convertido en mi pasión: la dirección de coros y orquesta.

Un veinteañeros que habla de Bach, de Wagner, de Schoenberg, de Boulez es, cuanto menos, sospechoso. Así que experimenté otros campos que, sin duda, me han servido pero que ya forman parte del pasado: toqué en un grupo de rock & roll, creé un grupo de new age (el estilo de moda entre los pianistas en los 90) y toqué jazz en algún club. Todas, experiencias impagables.

A los 28 y con unos años dedicado a la dirección de manera profesional, aprobé las oposiciones para dedicarme a la docencia.

Instalado en mi mundo como director puede hallarme en mi elemento: la dirección de orquesta y coro. Esos momentos donde todo depende de un gesto en el aire, donde no solo el director tiene la capacidad de actuar sobre el sonido sino crear y moldear emociones a través de ellos, son de lo más maravilloso que he podido experimentar.

28

A LOS

AÑOS

A LOS

28

AÑOS

A los 28 y con unos años dedicado a la dirección de manera profesional, aprobé las oposiciones para dedicarme a la docencia.

Instalado en mi mundo como director puede hallarme en mi elemento: la dirección de orquesta y coro. Esos momentos donde todo depende de un gesto en el aire, donde no solo el director tiene la capacidad de actuar sobre el sonido sino crear y moldear emociones a través de ellos, son de lo más maravilloso que he podido experimentar.

A LOS

35

AÑOS

A los 35, decidí que ese camino no era mi camino y renuncié -con toda la oposición familiar y social- a dicha plaza para dedicarme a lo que de verdad indicaba mi pasión.  Había regresado de de Estocolmo y Varese donde me formé adquiriendo no solo unos conocimientos sino una forma de observar la vida que me ha marcado desde entonces.

En Suecia pude aprender y trabajar al lado de mi amigo y maestro Gary Graden, me especialicé en la dirección de coros. Mi país -parafraseando el film- no es país para coros y el caldo de cultivo es el mundo amateur. Un mundo, por cierto, absolutamente fascinante, donde cada logro se magnifica, donde el esfuerzo es la norma y don de las relaciones personales se afianzan con más profundidad. Así que, además, me tocaba crear espacios y profesionalizar el ámbito del canto coral y de ahí han surgido diferentes proyectos.

A LOS

AÑOS

35

A los 35, decidí que ese camino no era mi camino y renuncié -con toda la oposición familiar y social- a dicha plaza para dedicarme a lo que de verdad indicaba mi pasión.  Había regresado de Estocolmo y Varese donde me formé adquiriendo no solo unos conocimientos sino una forma de observar la vida que me ha marcado desde entonces.

En Suecia pude aprender y trabajar al lado de mi amigo y maestro Gary Graden, me especialicé en la dirección de coros. Mi país -parafraseando el film- no es país para coros y el caldo de cultivo es el mundo amateur. Un mundo, por cierto, absolutamente fascinante, donde cada logro se magnifica, donde el esfuerzo es la norma y don de las relaciones personales se afianzan con más profundidad. Así que, además, me tocaba crear espacios y profesionalizar el ámbito del canto coral y de ahí han surgido diferentes proyectos.

A los 42, después de una larga experiencia docente, artístico y de gestión de mis propios conciertos decidí que era el momento idóneo para crear mi propia empresa de producción musical en Ibiza, un lugar donde -contra todo pronóstico- encontré un nicho de marcado. Ignoré a quienes decían que no podía. Me dije que sí podía, y he podido. Este mismo año nació mi hijo Joan quien es mi verdadero motor y motivación.

42

A LOS

AÑOS

A LOS

42

AÑOS

A los 42, después de una larga experiencia docente, artístico y de gestión de mis propios conciertos decidí que era el momento idóneo para crear mi propia empresa de producción musical en Ibiza, un lugar donde -contra todo pronóstico- encontré un nicho de marcado. Ignoré a quienes decían que no podía. Me dije que sí podía. Y he podido. Este mismo año nació mi hijo Joan quien es mi verdadero motor y motivación.